Salud

Dolor crónico: causas y efectos que acompañan a uno de los malestares más terribles

El concepto de dolor crónico es universal. Es un dolor continuo y se produce cuando los nervios, de la parte del cuerpo afectada, se vuelven más sensibles a los estímulos dolorosos y no dolorosos. La diferencia con el padecimiento común, es que este se constituye como un dolor persistente. Hoy en día, es uno de los factores que más afecta la dinámica cotidiana y la calidad de vida de las personas, en el mundo.

Un ejemplo de dolor crónico, es la fibromialgia. Esta es una afección compleja y profunda, que hace a las personas, sensibles a una serie de dolencias generalizadas. También, la lumbalgia, artrosis y las cefaleas. Generalmente, eventos como una intervención quirúrgica, enfermedad o accidente se convierten en desencadenantes. En estos casos, el diagnóstico requiere de un enfoque biopsicosocial para proporcionar el tratamiento adecuado.

¿Por qué la lumbalgia se considera un dolor crónico?

La lumbalgia se considera un dolor crónico porque es un dolor persistente que se presenta en la parte posterior de la cintura. Además, se percibe en la zona inguinal y en la cara ulterior del glúteo. Está vinculado al nervio ciático y suele presentarse después de los 40 años. Este es un malestar que perdura a pesar de los analgésicos. También, es uno de los principales motivos del absentismo laboral y de la solicitud de citas en el área de traumatología, en el mundo.

Causas del dolor persistente y crónico: ¿por qué es uno de los malestares más terribles?

Es un hecho que el dolor es un mecanismo natural, clave para la supervivencia individual. Sentirlo, capacita a los seres humanos para comprender los estímulos que representan un peligro para la integridad propia. Esta percepción ayuda a propiciar las respuestas básicas de la huida o la lucha. Es decir, es un componente vital para la vida. Sin embargo, el dolor crónico puede llegar a ser un aspecto de discapacidad física y psicológica.

El dolor agudo y crónico tienen su punto de partida físico, en las células nerviosas receptoras que se encuentran bajo la piel y en los órganos de todo el cuerpo. Al principio, la persona empleará un término médico del dolor del cuerpo para referirse a su dolencia, hasta que un médico le proporcione el diagnóstico completo.

Comprender la dimensión del dolor crónico

Para entender el dolor crónico o dolor persistente, hay que entender cómo se gestiona desde varias instancias cerebrales. En el nivel neurológico, la percepción del dolor se estima por las vías: sensorial, afectiva y cognitiva. En la primera participa una parte importante del cerebro llamada, corteza somatosensorial. Dicha área posee el mapa del cuerpo y se comunica con las neuronas que transmiten la señal del dolor (nociceptores).

¿Por qué el dolor se relaciona con la neurología?

El dolor se relaciona con la neurología porque esta es una especialidad médica enfocada en la investigación y desarrollo del sistema nervioso de los seres humanos. Cuando una persona manifiesta sentir un dolor persistente y crónico, desde esta rama se puede identificar el carácter patogénico. Es decir, si es nociceptivo, neuropático, psicógeno. Ya que el dolor es sensorial y emocional, sus receptores están entre los sistemas mayores del cuerpo. Por lo tanto, la neurología es un medio para conocer el origen y el tratamiento adecuado.

La vía afectiva está vinculada a la corteza límbica, la cual tiene la función de procesar emociones. Lo interesante de este aspecto, es que tiene la capacidad de regular la vía sensorial. A través de las emociones negativas se intensifica el dolor y las emociones positivas, lo suaviza.

El nivel neurológico sobre la percepción del dolor crónico, también comprende una vía cognitiva. Este medio trabaja con la corteza prefrontal. Es decir, la parte del cerebro que se encarga de la planificación y el razonamiento. Constituye el mecanismo capaz de modular la actividad de la corteza límbica y la somatosensorial. Esto significa, que una persona con sus pensamientos y comportamientos puede gestionar la sensación dolorosa.

¿Por qué la corteza prefrontal tiene la capacidad de opacar la corteza límbica y la somatosensorial?

La corteza prefrontal tiene la capacidad de opacar la corteza límbica y la somatosensorial porque es el centro de los procesos cognitivos superiores, entre los cuales está la toma de decisiones, el control inhibitorio, coordinación bimanual, la concentración, entre otros. En esta zona se encuentra la región prefrontal orbitaria, que es el lugar en el que opera el control de los impulsos y el desarrollo emocional. Tiene conexión con el hipotálamo, por lo que funge como mediador en la autorregulación y concentración.

Los efectos más comunes de una dolencia crónica

Resulta interesante comprender todos los aspectos que proporcionan una respuesta acertada a la pregunta: qué es un dolor agudo y crónico. Es sinónimo de dolor, el suplicio y la angustia que causa una molestia constante que interfiere en la regularidad diaria. El dolor persistente interfiere en el trabajo al punto que disminuye el nivel de productividad. Genera mala calidad de sueño, irritabilidad y depresión.

La necesidad de acabar con el dolor puede convertir a algunas personas en drogodependientes, y puede llevar a otras a someterse a repetidas cirugías o a recurrir a distintos tratamientos e inclusos algunos dudosos. La situación puede ser a menudo tan dura para la familia como para la persona que lo padece. Generalmente, se entra en un círculo vicioso en el que el dolor crónico y agudo, produce malestar y el malestar incide en la intensificación del dolor. Los intentos fallidos por controlarlo, pueden llegar a causar una profundización de la cronicidad.

Etapas de la intensidad del dolor crónico o dolor persistente

El dolor crónico tiene sus etapas de intensidad. Muchas de las personas que sufren dolor persistente, saben de las dimensiones de la percepción dolor en el nivel neurológico, sin embargo, buscan soluciones más prácticas. Generalmente, en un principio no se logra identificar qué es un dolor crónico real y se toma como un malestar pasajero. Sin embargo, la no atención desde las causas del mismo genera la intensificación del padecimiento.

La mayoría de las personas logra responder a la pregunta qué es un dolor agudo, pero no consiguen contrastarlo con el dolor crónico. Este conlleva tres etapas, la primera, es la aparición de la molestia. En estas circunstancias se asume como una dolencia y para minimizar su efecto, se emplea el uso de medicamentos que lo apaciguan. La segunda etapa, es de persistencia del dolor. Las soluciones asumidas para contrarrestarlo, incluyen tratamientos con los que se pretende erradicar a largo plazo.

En la segunda etapa de intensidad del dolor, a pesar de las estrategias aplicadas para contrarrestarlo, este persiste. Por lo tanto, empiezan a generarse varias consecuencias como la falta de sueño, cambios de humor y miedo. De no haber un abordaje más integral del problema, es inevitable entrar en la tercera fase que significa la cronificación del dolor.

¿Qué puede hacer una persona para curar el dolor crónico?

Ante el dolor crónico o dolor persistente, las personas afectadas suelen asumir el sedentarismo para evitar el malestar. Asimismo, el empleo de analgésicos para contrarrestarlo. Sin embargo, tanto el tratamiento farmacológico como el abordaje médico tiene un enfoque más integral.

En este caso, es preciso reconocer el factor neurológico con todas sus vertientes. Esto incluye tiempo de reposo, realización de actividades placenteras que generen emociones positivas. Asimismo, la búsqueda del apoyo psicológico pertinente.

La realización de actividades puntuales como yoga, meditación o mindfulness están consideradas grandes herramientas para gestionar positivamente el dolor persistente. Cuando el paciente logra comprender qué es un dolor crónico, sabrá que tienen muchas opciones para afrontarlo, comenzando por un cambio en el estilo de vida.

En definitiva, al comprender qué es el dolor crónico, el origen, dimensión y los niveles de intensidad, una persona podría contribuir a su propia mejoría. Entendiendo que, el dolor persistente es un malestar que se presenta por causas muy frecuentes (enfermedad, accidentes), el aspecto neurológico permite avanzar en función sojuzgar el malestar físico. Descubrir la función de cada corteza ayuda a trascender a un estado de salud más estable.

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Autor
Elvia Tinedo
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