Las cartas de relación de Hernán Cortes

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Autor Externo

Primera carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación del viage hacia tierra que su majestad propuso. Antes de dar principio largamente a lo acontecido en la llegada a tierra desconocida, importa para la entera noticia decir la historia en que se hallaba su ejército y armadas durante el viage; principios necesarios para conocer dónde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

Embarcóse su ejército y armadas en la nao desta Nueva España de vuestra sacra majestad despaché a cinco días de julio del año de mil quinientos y diez y nueve, y siguiendo el orden que tenía su sacra majestad del emperador nuestro señor, atravesaron el mar. Días después de partir, levantóse a media noche tan gran tormenta de viento que la nao sufrió en sus maderas y poco movible quedó, y arreciendo ese bronco viento, el capitán general de la Nueva España decidió ir a tierra canaria próxima para calmar ánimos y lamentos de su ejército y armadas; la mala suerte acompañó cuando al salir diez hombres a tierra casi ahogóse uno de ellos, Javier de Carrillada, maquinillero de la nao, de piel blanca como el marfil y con ojos azules que bien delataba un aspecto más nórdico que de persona de Cádiz. Los días siguientes esta gran tormenta continuó y la nao perdió amarras y echaron al agua pipas de vinos y algunas mercaderías. Y pasado este temporal, el capitán general de la Nueva España pidió al alguacil que amarras soltaran y poder embocar al mar. Durante varios días abonanzó el tiempo con lo que la armada alegraronse mucho y comieron y bebieron vino y cantaron. Entre tanto cante, vino a verme Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz, que era calafateador axarafeño de piel morena y rostro morisco, que si no fuese porque sus progenitores conociesen podría pasar por polizón a todas leguas. Y él miróme con ojos inquietos y dijome luego que un monstruo tintero de mar gigante podíanos atacar durante viage y sin decir más volvióse a sus menesteres. Lo que preocupóme de talmanera porque susodicho era muy ducho en viages por estos mares, mas no quería que en las comparecencias ante su ejército y armada fuese temeroso ante tal fantasía. Y el cielo siempre azul y transparente tiñóse al principio de blanco y luego de gris llameante; las nubes cabalgaron con velocidad de ejércitos a caballo. El temporal tornó semblante de muerte de súbito junto con un feroz y asolador viento que encrespó las olas de quel mar. Dióle altimonero de la nao, Daniel Deidad del Continente, oriundo del Reino de Sevilla, amador de las buenas parlas y con grandes conocimientos, tanto que platicaba hasta con sus manos, que la nao fuese a estribor, mas por la fuerza mezclada con el viento impedía controlar bien la nao de su sacra majestad del emperador nuestro señor. Y al punto con las oleadas golpeando los costados de la nao un brazo muy grueso, que apenas distinguíase a la pálida luz diurna que penetraba hasta allí habíale cogido estrechándole por la mitad del cuerpo a Antonio Shaves, un buen halacuerda desprovisto de pelos en la cabeza, que soltó gran grita de voces y gruesas palabras con un ya está aquí mientras engullíase en las oquedades del abismo del mar. Al pronto, su ejército y armada enseguida cuenta dieronse que delante dellos brillaban dos ojos grandes redondos los cuales miraban de tal modo que parecían comer carne de hombre. Y su ejército y armada sacaronse las armas del cinto y con tajo rápido por entero de quellos miembros cortaron que tan extraordinaria fuerza tenía. Y en un soplo Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz corrió entonces empuñando el hacha y no obedeciendo más que a la rabia comenzó a luchar contra los gigantes cosbrazos de quel monstruo tintero hachazos desesperados tirándoles, conforme el gigante hundíase en todas partes soltando un líquido denso oscuro que despedía un fuerte olor a musgo. Y porque el capitán general de la Nueva España siempre ha deseado de todas las cosas deste viage poder facer a vuestra alteza muy particular relación, quise desta explicar a todas luces lo que quel grande tintero hizole a la nao de su majestad del emperador nuestro señor. Quel monstruo gigantesco daba miedo, era de enormes dimensiones pues debía de pesar más de una tonelada, blancuzco, casi gelatinoso, con brazos de más de seis metros por lo menos de largo, provistos de un número grande de ventosas destinadas a chupar la sangre de su ejército y armada y con un pico tremendo formado por una sustancia córnea que parecíase en la forma al de los loros. Y Antonio Shaves fue el primer muerto en la nao de su majestad del emperador nuestro señor, de lo que gran pesar y tristeza hubimos. Y fray Israel de Cuchillejas, del Real Monasterio de Santa María, donde aderezó su carrera monástica, ofició una misa y rezábamos muy devotamente como buenos cristianos y cada uno pedía a Dios en su corazón salir con bien de todo quello y el capitán general de la Nueva España pedía además la pronta tornada por relatar en persona a su majestad todo lo vivido que no caben en letras.

Segunda carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de la llegada del viage a la tierra desconocida, en la cual acercaronse una gran copia de señores y un alto noble llamado Sonrisefe y que acompañamosle a la ciudad. Antes de dar principio largamente a la relación del recibimiento del alto noble y el viage a la ciudad, importa para la entera noticia decir la historia en que se hallaba su ejército y armadas cuando llegóse a la tierra desconocida; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

Desde que embarcóse su ejército y armadas en la nao desta Nueva España de vuestra sacra majestad a cinco días de julio del año de mil quinientos y diez y nueve, y siguiendo el orden que tenía su sacra majestad del emperador nuestro señor, pudieron pasar más de cincuenta y ocho días hasta que divisóse muy a lo lejos tierra. Y con esto su ejército y armadas quedaron muy contentos y confirmados en que ya habían llegado al destino que su alteza propuso y el capitán general de la Nueva España pusierase tan contento por dejar atrás mar que dejó las cavilaciones que distraíanle en su cabeza para más adelante. Dióle la orden al alguacil de soltar amarras para ir atierra desconocida; esta vez con muy grande precaución de que ningún tripulante de su ejército y armadas ahoganse al salir del barco; Javier de Carrillada bajó de seguro en la canoa de la nao junto con fray Israel de Cuchillejas, el calafateador Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz, el timonero Daniel Deidad del Continente y el capitán general de la Nueva España junto con un canoero y varios remeros. Y saliendo del bosque gran copia de señores, tanto hombres como mujeres y niños, que iban desnudos y en cueros si no fuera porque sus partes tapadas llevaban con un trozo de pañizuela que apenas alcanzaba a taparles las vergüenzas. Y al pronto la canoa pisó tierra y acercaronse y saludaron con grandes voces y alboroto y grandes y mucho mover de manos y mesar caras, brazos, piernas y mucho empujar para poder palpar nuestros cuerpos. Y Daniel Deidad del Continente, que afanado no era en ser manoseado, levantó el dedo de su mano derecha y todos aquellos señores quedaron maravillados y absortos como si de tal poder saliese de quel dedo y fuera obra de majia. Y otros señores espantabanse de nuestros cuerpos, que nunca vieron tan blancas como la leche y pensaban que ilusión era o que traíamosla pintadas de polvos blancos y maravillabanse mucho de que quella nuestro color de piel natural era. Dióles la orden de que nadie tomara el palpar nuestros cuerpos a ofensa, aunque a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz no parecíale mal que sus brazos tocasenles. Y porque el capitán general de la Nueva España siempre ha deseado de todas las cosas desta tierra poder facer a vuestra alteza muy particular relación, quise desta explicar a todas luces el aspecto de quellos señores que eran de piel oscura, enjutos y ñengos, de baja estatura, cráneos redondos con los rasgos acentuados, con ojos tan negros que robados parecían a la noche más oscura y bocas tan grandes que en cada una dellas podían entrar dos hombres. Y al punto de no ver grande peligro, dióle la orden al canoero de que su ejército y armadas viniesen y pisasen tierra firme. Y todos ofrecimos la paz con las manos abiertas y llevando un pequeño obsequio de pescado a modo de regalo y quellos señores no paraban de falar los unos con los otros, mas nadie se atrevía a coger el obsequio. Y con esto, salieron a recibirnos los criados de lo que podría ser un señor de alta nobleza, mas rey de quellas tierras no era, y detrás dél gran gentío vinieron como abejas a miel a nuestra novedad. Y al punto esperar tuvimos gran pieza antes de que dejaranse ver el rostro de quel noble, que estaba levantado sobre silla de madera que cargabanla otros señores y en su cabeza sin pelo portaba numerosas y vistosas plumas de distintos colores y de diversa naturaleza y su cuerpo estaba pintado de colores azules, amarillos y verdes en líneas y su nariz pintada de rojo y en su cuello posaba un collar de dientes de colmillo de cualquier fiera desafortunada y tenía en brazos y piernas adornos de cañas pintadas y un paño que las vergüenzas tapaba. Y bajó de su silla y salió a vernos mientras palpaba el rostro de Daniel Deidad del Continente que volvió a levantar su dedoy en asombro quedóse. Y el capitán general de la Nueva España acercóse al noble que no paraba de esputar algo como Sonrisefe y así llamamosle y luego gran pieza estuvo acariciando el pescuezo con quellos dedos ásperos y paciencia tuve hasta que por satisfecho quedara. Y detrás de Sonrisefe una mujer con considerable juventud salió en tocas de muchos colores y plumajes de diversa naturaleza y el pelo no recogido adornado de prolijos modos y era justa de carnes y con alegre mirada y el noble presentóla como Lénia y Javier de Carrillada invitóla a que tocarale su brazo mas no quiso, aunque ofrecióle un obsequio de carne que gustosamente comió sin disimulo aunque más adelante mal sentarle. Ella rióse con una muy vivaz risa y permitióse licencia de tocar el rostro de Daniel Deidad del Continente que faltóle poco para sacar un cuchillo del cinto ante tantas caricias. El noble Sonrisefe volvió a la silla y los criados y los señores fueronse con alboroto y griterío hacia el bosque denso con lo que decidióse en un soplo acompañarles los de la primera canoa y veinte hombres hacia donde sus aposentos encontrabanse.

Tercera carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos de una grande ciudad muy rica, llamada Churultecal, en la cual hay maravillosas aguas y sierras y señores de grandes tratos y riquezas y ceremonias y ritos, donde ordena el alto noble llamado Sonrisefe. Antes de dar principio largamente a la relación del viage a la ciudad del rey; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

En el lugar y sitio donde dicen en sus misteriosos vocablos ciudad de Churultecal, hay más de treinta pequeñas casas pajizas y muy roñosas y en ellas familias de señores viven, y el Señor y cacique de esta ciudad era Sonrisefe; y lo demás dentorno deste pueblo pequeño era una ciénaga de junco y yerba cortadera, la cual ciénaga causaba los manantiales de agua que de la sierra llegaba. Y gran copia de señores de quella ciudad vanagloriaban a Sonrisefe con acatamiento y respeto con cabezas bajas al paso delante dél y regalabanle obsequios muchos en oro fino que desapercibido no pasaron ante los ojos de su ejército y armadas mas compostura guardaron, aunque fray Israel de Cuchillejas prestaba grande atención frotando sus manos con poder convertir quellos señores en nuestra santa fe católica. Y al capitán general de la Nueva España hizosele grandes comedimientos y mesura por Lénia que lo llevó al aposento de Sonrisefe donde luego vino el alto noble apriesa y con grande alegría y pusole una gran plasta de oro en el pescuezo y esto provocó grandes nervios porque tanto oro no había tenido nunca. El capitán general de la Nueva España comió con el alto noble en platinas de oro y en vasos de oro bebía y ansímismo vasijas hechas de oro servíales y traíales en hombros y andas de señores si salía a la ciudad, donde sentabase en asiento de una silla cargado por criados y en su cabeza colocabase una corona hecha de plumas de avestruces o animal parecido teñidas de colorado y su nariz pintada perenne de rojo tenía. Y tenía muchas mujeres, mas tras Sonrisefe salía siempre una mujer que llamaron Mimamoli de edad parecida al alto noble, la cual relucía vestidos de unas vestiduras de lana fina tejida en oro fino y en sus cuellos prolijos de oro muy labradas llevaba. Y tras ella siempre estaba Lénia, de edad lozana, que ibansele los ojos a Javier de Carrillada, mas pendiente estaba de la diversas y grandes comidas que servíase en la ciudad. Y en arrebato de grandes generosidad y alegría, Sonrisefe ordenó organizar una ceremonia a la caída del sol y el capitán general de la Nueva España dióle la orden de entregar carne, pescado y sal a modo de regalo y buenas intenciones del ejército y armadas de su alteza. Y pidióle que su ejército y armadas fueran a conocer a rey de quellas tierras mas Sonrisefe sugirió mediante señas que al amanecer.

Y una gran pieza antes de la caída del sol, todos los señores de quel lugar y todo su ejército y armadas estuvieron en la plaza central de la ciudad donde fuego ardía. Y porque el capitán general de la Nueva España siempre ha deseado de todas las cosas desta tierra poder facer a vuestra alteza muy particular relación, quise desta explicar largamente la ceremonia que vivióse. Y al pronto de la caída del sol apareció una mujer joven, a la que llamaban Zaboma, con una máscara pintada del color de las flores del maíz y con un gorro con dos grandes borlas en lo que en lo alto del tocado llevaba un penacho verde de un ave; sus orejeras eran de oro fino y su camisa y falda bordadas estaban con dibujos de agua; y llevaba en los tobillos unos cascabeles de oro y sonajas de caracoles blancos que sonaban mucho al andar y un escudo llevaba en una mano pintado con una flor donde le colgaban unos rapacejos de plumas de diversas naturalezas y un bordón de caña en la otra mano. Y hacia girar su escudo en un círculo cuando bailaba y también daba golpes contra el suelo para el ritmo de baile marcar con su bordón y todos los señores bailaban al son del ritmo que Zaboma marcaba. Y su ejército y armadas con vino en las manos y grandes alegrías bailaban al son del ritmo del bordón de Zaboma que era de muy ronco sonar y Sonrisefe y gran copia de señores daban grandes saltos hacia arriba con los pies separados y los brazos pegados al cuerpo. Y al punto Lénia y Mimamoli trajeron dos mujeres de edad joven y armoniosas y cautivas de guerra parecían por sus ataduras en las manos y cabeza gacha. Y su ejército y armadas bailar dejaron e inquietos pusieronse porque esas dos esclavas al fuego de la plaza iban sin antes abrirles el pecho y el corazón sacándoles. Y el capitán general de la Nueva España levantóse y acercóse a Mimamoli y Lénia mas unos criados detuvieronle al paso para no interferir en el rito. Y Daniel Deidad del Continente que impaciente andaba desto alzó su dedo que absortos quedaron todos los de quella plaza y al pronto gran copia de otros señores que parecían ser del reino de las esclavas dieron gran grita saliendo del bosque y tiraron de sus venablos y gran copia de flechas cayeron sobre todos los señores de Sonrisefe y de su ejército y armadas. Y Zaboma pasaronle el pecho y salióle la lanza corta por la espalda y murió en un soplo y a Javier de Carrillada rebotóle una lanza que venía sin fuerza en la chaquetilla de cuero. Y vista la agresión corrimos hacia adelante en formación y el capitán general de la Nueva España dióle la orden de tocar trompeta muy duramente y su ejército y armadas contraatacó con tiros de arco que pasaron a gran copia de señores atacantes. Y desto los enemigos gran espanto hubieron pues nunca vieron un tiro de ballesta que hiere tan acertadamente y mata desde tan lejos y los señores de Sonrisefe alzaron los brazos con grandes voceríos y alboroto y tiraron venablos contra los señores atacantes y corrieron detrás dellos y con piedras y platos y flechas muy crudamente mataron como si cuchillas fueran y nada hizose por contenerlos. Y luego que hubieron matado a quellos señores atacantes vinieron a su ejército y armada y tirabanse a tierra y besaban sus pies y abrazaban nuestras rodillas y alaridos daban por contento y gratitud. Y después desto el capitán general de la Nueva España mandó descansar a su ejército y armadas y que asientos tomaran con el beneplácito de Sonrisefe y reuní a unos miembros para la expedición del día siguiente para conocer al rey de quellas tierras.

Cuarta carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos del viage a la grande y maravillosa y rica ciudad, llamada Temixtistan, edificada sobre una grande laguna; de la cual tierra es rey un grandísimo señor llamado Muctezuma; donde le acaecieron al capitán general de la Nueva España y a los españoles dignas cosas de oír. Antes de dar principio largamente a la relación del dicho Muctezuma y de sus señores; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

El alto noble de la ciudad de Churultecal, al que llamamos Sonrisefe, ordenó que un señor guía y la joven Lénia acompañara a la tripulación de su alteza comandada por el capitán general de la Nueva España, el maquinillero Javier de Carrillada, fray Israel de Cuchillejas, el calafateador Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y el timonero Daniel Deidad del Continente que hizole preguntar al guía, al que llamamos Honi honi por esas repetidas palabras que salían de su boca, si conocían rey mas por las señas y vocablos contestó honi yucatán y siguió de cabeza de la tripulación. Y Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz no paróle de preguntar en cómo de rico era quella ciudad y la cuantía de señores que vivían y si el aposento del rey estaba bañado en oro fino y si la comida era sabrosa y celestial mas el guía contestaba a todo honi yucatán con lo que no grande satisfecho quedó el calafateador aunque convirtió la palabra yucatán como en respuesta española afirmativa y desta manera podía firmar quello en puño y letra convenciendo a todos los españoles que con él íbamos. Por estas selvas, no se puede caminar sin guía yendo o viniendo a ciudad, por los muchos calores y fatigas, y Honi honi que venía, oyendo estos gruñes y voceríos animaba a los españoles mediante señas, y el capitán general de la Nueva España así como fray Israel de Cuchillejas pensaban que el diablo por amilanar la tripulación causa quellos temores. Mas por grandes momentos perdidos encontrábanse la tripulación de su majestad nuestro señor; a los pies de nuestros andares ahogaba la vegetación con chorros verdes de plantas y pinos verdes y pastizales que enmarañados crecían como estopa. Y andabase con grandes cuidados y lentitud, separando las hojas y abriéndose con dificultad camino. Y cuando internóse bajo esos pinos verdes y demás árboles verdes, desapareció el cielo y el vuelo de los pájaros y el límpido brillo del sol; y parecía que el tiempo detuvióse y la realidad sus formas conocidas perdieron. Y el olor a almizcle, la visita de insectos y el sonido de las flores extrañas que goteaban líquido espeso de color miel hizo que el aire pesado tornarase, como aliento de animal, y fatiga entró salvo a Lénia y el guía que sonrisa nunca perdieron apartando bordadas telarañas que encaje formaban entre las plantas. Y fray Israel de Cuchillejas el sudor de su frente enjugóse con la manga de la saya remendada y mostrándome con ilógica felicidad una mata de cierta planta esputó que sería tisana para llagas y heridas. Y entre tanto copudo árbol y altas matas y yerbas gastóse varios días de camino y la tripulación de su alteza con Lénia y Honi honi alimentaronse de lo que daba quella selva en lo que Javier de Carrillada testiguar podía ya que nada quedaba comestible a su paso. Y Lénia y él hicieron muy buenas migas y enseñó nuestra parla y nuestras costumbres. Y cuando atravesamos dos sierras, altas y maravillosas, que en lo alto tan grandes bultos de humo como una gran casa había, una luz vacilante vióse entre los ojos y llegóse a un sitio rodeados de agua que chorreaba por las paredes de quella piedra y cubría el suelo con una laguna digna de ver y Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz permaneció quieto ante la laguna y la tripulación paró y miróle y él, con ojos vidriosos y parpadeando mucho, escamó que quel lugar era el sitio más fantástico que sus ojos vieron. Y poco faltó para llegar a destino llamado Temixtistan y destos pudose ver otros señores estaban escondidos arriba en los coposos árboles, que son muy grandes y altos y de ramas espesas; mas nada hacían y el guía y Lénia tranquilos andaban. Y animales salvajes que se anidaban en su impenetrable bosque salieron a disputarnos el paso, y a todos opusimos una competente resistencia, secundado por quellos señores de los árboles, que a pesar de no conocernos, defendieron al cristiano y al guía y Lénia. Y por fin llegó al término suspirado el viaje.

Pasada esta travesía, a recibir salieron más de doscientos señores, todos descalzos mas vestidos de otra librea bien rica a su uso, y más que los señores de Churultecal, venían en formación y ordenados y palparon rostros y cuerpos con excepción de Daniel Deidad del Continente que muy atrás quedóse de la tripulación para evitar caricias. Y el dicho Muctezuma recibió a la tripulación de su sacra majestad del emperador nuestro señor por medio de la formación de quellos señores. Y porque el capitán general de la Nueva España siempre ha deseado de todas las cosas deste viage poder facer a vuestra alteza muy particular relación de dicho Muctezuma, que era de talla menuda, de pocas carnes, color baza de la manera que todos los de su tierra; traía grandes largos y negros y relucientes cabellos y negros ojos de grave mirar, que mirándole convidaba a reverenciarle y amarle. Mas era un señor muy grave y severo y hombre de coraje y sañudo, que se enoja súbitamente con liviana ocasión y a la par algo temía porque mirar atrás no paraba y gran sorpresa dio cuando no palpó carnes aunque Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz dispuesto estaba para ofrecer primero su brazo derecho y recibir tales toques mas no acercóse a la tripulación para dicho fin. Y actuaba como si ya hubiera visto personas de nuestro reino tiempo atrás por lo que supo extraño y allí señas hizo al capitán general de la Nueva España para ir a una gran sala que absorbida estaba dentro de un patio e hizole sentar en un estrado muy rico que para él tenía mandado hacer y dijole que esperase allí y él se fue.

Quinta carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos de la grande y maravillosa y rica ciudad, llamada Temixtistan, edificada sobre una grande laguna; de la cual tierra es rey un grandísimo señor llamado Muctezuma; donde le acaecieron al capitán general de la Nueva España y a los españoles dignas cosas de oír. Antes de dar principio largamente a la relación del dicho Muctezuma y de la ciudad Temixtistan; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

El capitán general de la Nueva España encontrabase solo y sentado en quel patio que tenía grandes estanques de agua, donde todos los linajes de aves de agua estaban; y para las aves que crían en el mar, estanques de agua salada tenían; y para aves de ríos, lagunas de agua dulce; sobre cada alberca y estanques destas aves había sus corredores y miradores muy gentilmente labrados donde quel rey tendría que ir para su recreo. Sin ánimo de mala educación por impaciencia al ver que gran pieza tardó quel rey Muctezuma en volver, el capitán general de la Nueva España levantóse de la silla y anduvo por quel lugar tan maravilloso con intención de explorar. Y quel patio tenía cuartos muy altos y con grandes espacios, y jardines muy frescos de grandes y coposos arboles y flores muy olorosas; tenía una muy grande huerta junto a la casa y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce, muy cuadrada, y alrededor un andén de muy buen suelo hecho de madera hacia la pared de la huerta va todo labrado de cañas y unas vergas, y detrás grandes arboledas y yerbas olorosas. Y había multitud de lugares con agua que traíanse para las fuentes, pilas, baños y caños que repartíanse para el riego de las flores y arboledas de quel lugar, y había tres significativas albercas de agua, en la del medio estaban en sus bordes tres gigantescas ranas esculpidas y labradas en la misma peña. Y en una de las ancas de las ranas reposaba una mujer bella y esbelta con nariz poco ganchuda, un rostro no cadavérico, rojos labios como bayas de fresno y ojos como dos luceros pasmosamente azules y una larga cabellera rubia, que con serenidad miraba al capitán general de la Nueva España. Levantóse del anca y con perpetua calma dirigióse a él; y Dios sabe que la mirada fue sin alevosía en su cuerpo desnudo y en su insinuante andar mas ese momento interrumpido fue por el rey Muctezuma que, para sorpresa del capitán general de la Nueva España, habló en idioma español cual nacido en el reino de su majestad nuestro señor. Quizás por el cansancio del viage del bosque o por la mala nutrición o por la sorpresa de que quel rey hablase en español o por esa dama irrumpa en el paisaje de quel lugar desconocido de señores de color de piel oscura tuvose que ir  la fuente central de quella alberca de agua y sentar en una de las ancas de las ranas. El rey Muctezuma acercóse al lugar y arrodillóse ante el capitán general de la Nueva España y esa mujer a espaldas de él permaneciendo de pie. Y el dicho Muctezuma pidióle ir a España en la nao de su alteza junto con su misteriosa amada que, según él, era regalo de los dioses, a cambio de entregar al reino español todo el oro y bienes de quellas tierras que él mandaba. Sin creerlo, el capitán general de la Nueva España pidió explicaciones ante semejante trueque. El rey Muctezuma empezó a sollozar y razón no faltabale. La mujer misteriosa, que atendía al nombre de Morretti y no era por sus gruesos morros, resaltaba en quel lugar por su piel blanca e iba ser mañana depredada por una misteriosa fiera para el beneplácito de quellos señores de Temixtistan; pensando que quien sea testigo de quello daráles poderes mágicos. Quella oferta suponíase irrechazable por cualquier cuerdo y trazóse un plan con el fin de sospechas no levantar. Y el capitán general de la Nueva España hizole la gran pregunta de cómo sabía hablar la lengua del reino de su majestad y contestóle que hubo otra visita de un medio español llamado Pedro Scotto apodado ‘el Almirante Colombo’, y lo de medio no era por su baja estatura sino por su apariencia y acento que delatabanle que no era hijo de Castilla. Fue él quien, en su secreta visita que conocían solo los hombres leales del rey y él, avisó al rey Muctezuma que iban a venir otra nao de su majestad del emperador nuestro señor. Mientras tanto, fray Israel de Cuchillejas, vestido de los mejores avíos y montado en un altar improvisado, bautizó, delante de quellos señores, en una misa muy solemne, a Lénia y al guía Honi Honi y luego hizole regalos, que Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz le daba de su gran bolsa para el rey Muctezuma en contra de su voluntad. Y hubo gran contento por fray Israel de Cuchillejas, Lénia y Honi honi que cantaron muy bizarramente e hicieron grandes fiestas ante tal bautismo, bajo la atenta mirada de muchos de quellos señores que pedían también bautismo con mucha devoción hincados de rodillas y fray Israel de Cuchillejas acudía, con lágrimas en los ojos, cómo Dios Nuestro Señor había hecho el milagro de esa multitud de señores que querían a nuestra religión convertirse. Y visto todo el prodigio, fray Israel de Cuchillejas, Lénia, Honi honi y todos los recién bautizados cayeron de rodillas imitando al fraile y este entonó el «Te Deum Laudamus» muy devotamente cantando. Y a oídos del capitán general de la Nueva España llegaron que fray Israel de Cuchillejas todo el día pasóse bautizando a muchos señores hasta que corrióse la voz de que a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz no quedabanle más regalos por lo que luego a quellos señores pasóles la Fe y se retiraron todos y fray Israel de Cuchillejas quedóse muy enfadado en medio del agua y apesadumbrado y corrido de ver cuán poco consistente es la Fe humana. Y al salir el capitán general de la Nueva España habló del plan trazado con el rey Muctezuma con el maquinillero Javier de Carrillada y el timonero Daniel Deidad del Continente, junto con Honi honi y Lénia y pidió que fueran a Churultecal y trajeran a gran pieza del ejército de su majestad a Temixtistan y otros cuantos que fueran a preparar el desembarco de la nao. Y el capitán general de la Nueva España habló con fray Israel de Cuchillejas, que seguía muy malhumorado por lo acontecido, y el calafateador Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz del plan trazado para que mañana no hubiera ni un ápice de fallos.

Sexta carta secreta de Hernán Cortés

Enviada a su sacra majestad del emperador nuestro señor, por el capitán general de la Nueva España, llamado don Fernando Cortés, en la cual face relación de los acontecimientos del último día en Temixtistan, donde concurrieron sucesos al capitán general de la Nueva España y a los españoles y al rey Muctezuma y a la misteriosa mujer de nombre Morretti. Antes de dar principio largamente a la relación de dichos sucesos; principios necesarios para conocer donde se funda la principal causa desta carta, muy alto y poderoso y muy católico príncipe, invictísimo emperador y señor nuestro:

Los señores en la ciudad de Temixtistan, con universal admiración, recibieron y acompañaron hasta centro de ciudad a todos los españoles del ejército de su majestad, con Javier de Carrillada al frente, junto a Lénia y Honihoni; Daniel Deidad del Continente a quella ciudad no vino. Muchos señores recibieronles de Paz y con semblante alegre, mas algunos con ocultos temores y sospechas. Los españoles y el capitán general de la Nueva España procurasen con particular instancia regalaronles con pescados, carnes y algarrobas. Todos quellos señores y españoles, comandado por el rey Muctezuma y el capitán general de la Nueva España fueron a un templo con gran pieza de fieras que albergaba dicho rey. Podíase contemplar un extraño toro de pelaje parecido al león, joroba de camello y hombros encorvados; una enorme pajarera con grandes y numerosas aves ornamentales de quella tierra; una hilera de terrarios llenos de crótalos cuyas colas sonaban como castañuelas; una enorme casa de fieras donde figuraba un tipo de tigre y dos tipos de leones, uno de ellos llamabanlo cuitlamitzli. Mas en una habitación una fiera de cuerpo rojizo largo, delgado y estrecho con pies pequeños, llamada onza, esperaba para salir al grande salón central donde aguardábamos todos. En el centro de quel salón estaba Morretti desnuda junto a fray Israel de Cuchillejas que haciendo estabale el sagrado sacramento de la extremaunción. El rey Muctezuma miraba con hesitación gran pieza al capitán general de la Nueva España para su seguro de que iba rodado el plan previsto. Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada en la parte más baja de las escaleras permanecían. Y grandes y altos griteríos por parte de quellos señores hubo para que la onza saliese y devorara a quella extraña mujer que un atisbo de pusilánime estaba. Y todos quellos señores querían muy cerca estar del momento del despedazamiento de Morretti. Todo el ejercito de su majestad nuestro emperador, con incredulidad en sus caras, estaban como barrera en quel templo de espaldas a tal masacre que iba a acontecer. Y por no ser más prolijo en la relación de las cosas deste suceso, aunque no acabaría tan aína de que el capitán general de la nueva España y el ejército sintió, no quiero decir más sino que la puerta abrieron y quella onza con uñas agudas y dientes largos y la boca fiera y los ojos combinaban crudeza y corriendo a Morretti fue a la velocidad de un tiro de arco. Y Gonzalo dela Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada salieron corriendo con espadas en mano y pusieronse enfrente deMorretti mientras que esa enigmática mujer y el rey Muctezuma corriendo iban a otra puerta de salida custodiada por varios de sus hombres y el capitán general de la Nueva España con Lénia y Honi honi fueron tras ellos. Quellaonza se detuvo enseñando los furiosos dientes a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz que tuvo temple delante de quella fiera, mas Javier de Carrillada a correr echó y la onza corriendo tras él por todo el templo conforme el griterío y disgustos de quellos señores que empezaron a pelear con el ejército de su majestad nuestro emperador. Y vaticinando que estos de la ciudad iban a estar rebeldes y mostrarían tanta determinación de morir o defenderse por sus ritos, ordené a Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y algunos de los españoles prender fuego al templo en tal caso y cuando todos los españoles saliesen; aunque esa decisión al capitán general de la Nueva España pesara mucho. Y gran pieza de quellos señores salieron gritando despavoridos entre los vastos humos, igual que Javier de Carrillada con los brazos en alto quien la onza aún perseguía. El rey Muctezuma con Morretti, Lénia y el guía Honihoni, Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz, Javier de Carrillada, fray Israel de Cuchillejas y el capitán general de la Nueva España y parte del ejército de su alteza atravesaron el bosque con destino Churultecal, donde la nao reposaba cerca preparada para partir. No di ocasión para reposo, aunque fruto de larga peregrinación por denso bosque hubo. Temor teníase porque quellos señores, enfadados por abaratar el ritual, pudieran atacar en quellas tierras desconocidas y por sorpresa. A seguro íbase en el camino puesto no conservaba huellas algunas visibles, sobre ser escabroso por las rigideces del terreno. Y más pronto que tarde llegóse a Churultecal, donde todos quellos señores de esa ciudad a rodillas estaban alabando a su nuevo rey, cual Dios tratase, que no era otro que Daniel Deidad del Continente y su dedo erguido con un vestir muy a maneras y policías de quel lugar.

Como al capitán general de la Nueva España convenía buscar toda la buena orden que sea posible para que estas tierras se pueblen, y los españoles pobladores y los señores naturales dellas conservense y perpetúen y nuestra Santa Fe en todo arráiguese, pues vuestra majestad hizome merced de darme cuidado, y Dios Nuestro Señor fue servido de hacerme medio por donde vienese en su conocimiento, y debajo del imperial yugo de vuestra alteza, hice ciertas ordenanzas y mandé pregonar a gran pieza de españoles y a fray Israel de Cuchillejas, y porque dellas envío copia a vuestra majestad, no tendré que decir sino que, a todo lo que acá el capitán general de la Nueva España pudo sentir, es cosa conveniente que las dichas ordenanzas cumplanse. Sin el fraile, Daniel Deidad del Continente y gran pieza del ejército que acompañó a Churultecal, mas con Honi honi y Lénia, Gonzalo de la Capilla y Vera Cruz y Javier de Carrillada y otros españoles no muy satisfechos de arraigar en quellas tierras llegóse a la costa donde la nao lista para zarpar e izar velas. Y desta manera cumplióse el trato con el rey Muctezuma que nunca separóse de Morretti. Y del trato, donde tanto Dios Nuestro Señor puede ser servido y las reales rentas de vuestra majestad acrecentadas, suplico a vuestra sacra cesárea majestad las mande mirar, y con estas letras mil deseos de que pronto tales hazañas en tierras desconocidas contar en las pláticas con vuestra real alteza.

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